No comprendo, no entiendo... Me encierro y entre música y sábanas me recuesto. No sueño, hoy no.
Las leves armonías de violines y oboes me hacen volar y poco a poco las luces se apagan, cierro mis ojos...
La música se apodera de mi, me lleva, me trae, y mis lágrimas caen imitando a la lluvia.
Esta es mi isla y poco a poco las olas barrerán sus blancas arenas. Las aves observarán desde arriba la tristeza de las rocas, y en cada muro corroido por amor, me asomaré...
El cielo se torna violeta y la tarde me acompaña, desde lejos puedo oir el sufrimiento de una trompeta, una trompeta que nadie toca, la soledad misma se hará presente, y el viento se llevará las cenizas del amor.
¿Qué es la soledad sin música? ¿Qué soy yo sin música?
Arboles, montañas y lagos desparecerán de mi vista, y bajo la suave brisa del viento la paz me llenará...
La tierra, el río y los árboles vuelven al mar
Las olas barren la arena de mi isla,
Me barren a mí...
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